América

Me he despertado en este trozo oscuro y estoy inmerso en esta oscuridad y es más inmensa aún la noche inmensa y casi muerta la noche arrastro con su voz tremando

Por eso cuando ibas por la carretera y te desviaste hacia el mar
y me contaste que habías visto salir de debajo de las aguas brazos. Brazos trepando Trepando hacia la arena
Comprendí que eran seres Miles de seres que el mar había rescatado. Miles de años de seres de América escapada

América estaba al Iado del mar tratando de subir por una inmensa
cuesta blanca arriba
De arena blanca hasta llegar al blanco fronterizo con la carretera

Era toda América crucificada a la orilla
Toda la América insalvada y fija.
Brazos saliendo del mar crucificados avanzando
brazos pájaros sin cabeza
Brazos voces sumisas en la orilla

Y Poe estaba americando
y Poe llevaba un bicho que había
salido por su boca
Y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos con el agua
Poe besando por el alma de la playa

Y toda aquella gente que venía suspendida por la carretera
No se daba cuenta de nada
porque no tenían la costumbre de mirar la oscuridad
Ni en sus ojos estaban habituados a la noche
Eran los ojos oriundos los ojos de una infinita estepa sedienta y soleada

Y fue horrible enfrentarse con "aquello"
Enfrentarse con la carretera y bajar al mar.




América estaba crucificada a la orilla.
Toda la América hundida.
La América errante y los brazos se alzaban Se alzaban y se hundían
se hundían y se alzaban
Se alzaban gateando hasta llegar al blanco fronterizo entre la
carretera y el mar
Era América crucificada América hundida que trataba de llegar
a la carretera.

Aquella noche en la playa cruzaste. Tocaste aquellas manos
y las manos se soliviantaron. Empezaron a levantarse y a rechazarte Empezaron a golpear en el mar a sublevar las olas
A devolver al aire al cielo al techo la lluvia que había secado
y tú has tocado Has dado con las manos en el aire
Has dado con las manos en el agua y estás golpeando Golpeando de nuevo en el agua

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido
por su boca
Poe haciendo ruidos con el agua
Poe besando por el alma de la playa.

y América ya no recibía calor. América estaba crucificada y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo.

Penetraste aún más. Llegaste al pie del agua te transformaste
y querías atraer las cosas. Atraerlas a la carretera y llevarlas a la noche
Inmensa y seca
y había miles y miles de kilómetros y ellos estaban estancados Estaban estampados por la espalda y por el pecho
Estaban estampados en la arena y contra el agua.

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.

y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos con el agua Poe besando por el alma de la playa.




y América estaba crucificada a la orilla
y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo Desesperadamente de amaramer mi alma se multiplicaba
y se engendraba buscando canales para salvarse
y no podía ser. Tropezaba contra la carretera y no podía avanzar y volvía formando círculos a incrustarse en los dedos de América.

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había
salido por su boca
y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos en el agua
Poe besando por el alma de la playa.

Presentación



Este sitio está dedicado a Carlos Oroza, poeta maldito, gran amigo y paseante de Vigo.

Los textos, imagenes y poemas aquí publicados, son propiedad del artista, que me ha dado su consentimiento expreso para que los muestre a los internautas.

Muchas Gracias Carlos...de tu amigo DeLaROCA.

Din Matamoro


Pintor con una extensa y consolidada carrera artística, es uno de los nombres claves de la plástica gallega.


Licenciado en la Facultad de BBAA de Madrid, comenzó su trayectoria pictórica con obras de carácter expresionista. En esta primera etapa, la figura humana deformada, absoluta protagonista, se irá reduciendo paulatinamente hasta el punto de desaparecer, fundiéndose con la masa de color, y dejando paso a un paisaje, de naturaleza sublimada, inclemente y violenta, donde la materia y el color fluyen apropiándose del cuadro.


A partir de 1985 experimenta con los soportes, pintando sobre guías de teléfono. Más adelante, coincidiendo con su estancia en Nueva York donde estuvo becado por el Comité Hispano-Norteamericano, su pintura se vuelve más conceptual y emplea materiales nuevos como plásticos, pelo, pieles y fotografías.


En 1990 se marchó a Italia, aprovechando la beca que le había concedido la Academia Española en Roma. Allí se dejó empapar por las texturas, la capacidad escenográfica, la luminosidad y el cromatismo de los pintores del renacimiento, sobre todo del Treccento. En esta nueva etapa, el artista realiza una pintura más serena, con una reinterpretación personal de todos estos elementos, llevándolos al ámbito de la abstracción.


Posteriormente, siguiendo su proceso de búsqueda, investigó en el campo de los materiales, utilizando sobre el lienzo capas de poliuretano, látex, silicona, telas y todo aquello que le sirviese para crear un nuevo repertorio de texturas sugerentes.


Desde finales de los noventa, sus lienzos se han decantado hacia una pintura diferente, silenciosa y concentrada, con amplia presencia del color en superficie, y con un gran protagonismo de la luz que delata su pasión por el cine y la fotografía.


Sus obras están presentes en destacadas colecciones y museos como: Colección Banco de España (Madrid), Colección de Arte Diputación de Pontevedra (Pontevedra), Colección Museo de Arte Contemporáneo Gallego (CGAC, Santiago de Compostela), Colección Diputación de A Coruña, Museo de Álava, Museo Quiñones de León (Vigo) y la Colección Caixa Galicia (A Coruña).[1]


Tres Poemas y Calcomanias



Poema dedicado a Oroza de Rafael Talavera y titulado "Tres Poemas y Calcomanias", publicado por Ediciones Rialp

Antología poética en Madrid

Artículo de Isabel Bugallal para la Voz de Galicia...

Oroza disculpa a Umbral. «Tenía un compromiso anterior», dice. «Era el poeta maldido del Café Gijón, el bohemio de los sesenta, el hombre que se levantó contra la Guerra del Vietnam, contra los libros cortos y contra las progres con braga de esparto», saluda Umbral a su viejo amigo: «Tenía un perfil de César Vallejo y otro de Dante Alighieri. Hoy ya sabemos que, con su poesía palabrista y única, ha quedado como un mito escapadizo del 68».

Oroza mantiene hoy ese doble perfil y su figura sigue siendo casi la misma. Apenas hay huella del tiempo y del alcohol. Viste sobria y elegantemente _chaqueta sastre marino, camisa rallada, pantalón gris y botines negros de cordones. Habla con una mezcla de naturalidad y timidez, pero quizá lo suyo sea pura indolencia, aunque Umbral haya recordado su faceta de «ácrata malicioso e inspirado» de cuando el café «era su trinchera» y «vivía solo, dormía en un lecho de periódicos crujientes» y paseaba por la Gran Vía sus poemas.

Sigue solo y ajeno a los últimos signos del consumismo, aunque comparte una casa de dos plantas en las afueras de Vigo con un pintor. Dice que vive como un poeta y en cada recital le demandan aún su mítico «Malú», que muchos saben de memoria. ¿Quién va a sus recitales?: «Gente marginal, gente del rock y toda esa historia, que no lee habitualmente poesía». ¿Vota?: «Creo en el mundo como un paraíso, no como un sacrificio». ¿Es un incordio tener que promocinarse?: «Me siento como un mono en una jaula».
«Es un anticlásico», según Umbral, «un gran poeta que se salvó de la poesía oficial. Y luego está su prodigiosa manera de decir los versos». Oroza «es el único que ha devuelto la poesía a su origen sagrado y violento de la creación, de blasfemia, de luz sonora y querulante, de salmodia macho y palabra suelta, sola, perdida, reflexiva. Otra vez un rapsoda, un aeda, pero haciendo astillas la lira griega».

Elegía en vida por Carlos Oroza

Del Libro "Piedra de amolar" de MANUEL RIOS RUIZ, premio hispanoamericano de poesía Juán Ramón Jimenez, editado por la Excma.Diputación Provincial de Huelva-Instituto de estudios Onuvenses (1982). [1]




En una tarde de mil novecientos setenta.


1


Estás como un adoquín escachado por enero.
Tal vez soñabas con una triste gaita ausente
o con un jirón de niebla navegando por la ría;
pero estabas perdido en Madrid,
donde las flores del asfalto envenenan
los pliegos de cordel.
Era tu libro la memoria
y
ha reventado tu caparazón.
Tu voz,
que sonaba a cuerda tripera de viejo violín,
cedió en su empeño de conmover estatuas.
Ya tu gesto no sirve para calmar a perros ladradores,
se han quedado rígidas, como dos alicates,
las manos que plasmaban poesías de cartel.
Los pies, de tanto andar, los tienes deszapatados,
reliquias serán tus calcetines rastrojeros
cuando cuenten de ti los futuros balboas.
Y por todos tus huesos y tu nuez gongorina
sueñan hoy los gusanos un tímido guateque.
Me pregunto, Carlos, por qué te has muerto, por qué,
si tenías un cigarro y te estaban escuchando.

2


Fue un dios en sí mismo, enamorado
de un finisterre de palabras y gritos.
Se destruía al son de sus grillos internos
Enarenando el aire de pura garrapata.
De haber sido marinero de barca o motonave,
o mozo gañán, gazpachero
sobre un mulo siguiendo la vereda,
no estarías tan muerto, ya tan vivo y tan muerto
sobre una mesa del Café Gijón.

3


Y nadie contó un chiste,
ni nadie te besó.
Avisar a tu sangre,
¿no sería una aventura,
ahora que podrías, por lo menos,
leer "El Quijote"
o "El viejo y el mar"?
Hoy no ha leído el "Marca" Eladio Cabañero,
tu amigo, el que dijo que a ti te hacía bulto el corazón.


Hoy se ha puesto chaqueta Alvarez Ortega,
hoy no regañaréis,
no habrá "leche y picón, ni tá, ni cuá".
Y los López
-el Luna y el García-
propusieron sus acordeones de versos viajeros.
Marcos Ricardo Barnatán,
desde el Mar de la Plata,
saludó militarmente, poéticamente, correctísimo.


Llegaron de Canarias plátanos de luto.
Algunos catalanes, manchegos, vascos y castellanos,
dejaron de sembrar o de cortar leña,
fuma que te fuma…
No, no se ríe Enrique Azcoaga.
El joven Gerardo te ha sobrevivido
-estudiante aplicado- como a Lorca,
porque para él la vida sigue siendo un verso interminable.
Raúl del Pozo está viviendo –escribiendo-
tu-su vida sobre el papel del suceso.
Los aquelárricos del Café Lyón
silenciaron su cencerro
en tanto resucites.
Un embajador plenipotenciario
llegó a "La Boite" a pedir excusas.
El duelo lo preside
Fernando Quiñoñes, solemnemente
vestido de torero.
Un disco de Joan Baez
ameniza la ceremonia de olvidarte.
Jiménez Martos recogerá el dato en sus antologías.
¿Sentada en la Universidad
exigiendo crespón en la bandera?
¿Descalzas se han puesto
un cogollo de muchachas?
Ya has salido de aquí
y sin embago –"malú". "malú"-
te adentras más que nunca en la tierra que te eva.
Umbral y Antonio Hernández

-sin hablarse todavía-
entierran contigo, Oroza,
una orza de miel.
Llorar, lo que se dice llorar,
tan sólo lloraremos
cuando en piel, papel biblia, pocas hojas,
publiquen tus poemas,
y Sandra, bajo un velo,
los venda y los revenda.