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La poesía es mi condena y mi salvación

"Soy un bicho raro, un tipo solitario, un mal ejemplo para esta sociedad, pero yo decidí perder para ganar"
Estupendo artículo de Rogelio Garrido en el "Faro de Vigo" del 12 de Abril.
http://www.farodevigo.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009041200_8_315697__SociedadyCultura-poesia-condena-salvacion
Pasamos a continuación a reproducir el mismo, para que no se pierda este magnífico documento periodístico...

El poeta de la luz. De la naturaleza. De la mujer. De lo invisible. Puro. Soñador. El que renunció al mundo para disfrutar de la vida. La pasión poética. El hombre que transita por los márgenes para no extraviarse del centro. Concéntrico y excéntrico. El uno y la otredad. El raro. El maldito. Un resistente. La piedra en el zapato del sistema. El que ama al hombre pero abomina de sus máscaras. Romántico. El poeta sin bandera, patria ni fronteras. Universal. Libre. Juglar anhelante. Poeta doliente. Poeta dichoso. El cantor inocente. Sinfónico. El que ve más allá porque se detiene en lo más cercano. El caminante que sale al encuentro y encuentra porque jamás busca. El que sueña con ninfas y se alimenta de versos. Circular. Extático. Solar. Es Carlos Oroza. EL POETA.

“Una marea blanca
Una tierra más alta
Una frente sin rumbos”(“Cabalum”)

¿Cuándo tuvo conciencia de su condición de poeta?
- El poeta nace cuando le sorprende la primera palabra. El problema es saber escucharla. Yo construyo mis versos a través del otro yo, el yo interior. De repente, cuando surge la primera palabra, yo me recluyo en un espacio donde no exista nada que me entretenga. Y me quedo quieto, y espero a que suene la voz, que es la otredad. El poema se construye como si fuese una sinfonía, no con rima sino con ritmo interno. Porque la palabra tiene un ritmo interior; la rima es una cosa escolástica.

- El poeta tiene una mirada distinta...
-Completamente. A veces te quedas alelado ante cosas que no ven los otros: un árbol, la marcha de un río, una perspectiva donde tu mirada alcanza mayor longitud... Ahí está el poeta, en la codicia de lo lejano.

- Y a los 18 años se quedó enganchado en la poesía...
- ¡Me quedé atrapado por el canto! Como dijo Hölderlin, la poesía es un juego peligroso por su carga de fatalidad. De tal manera te hace víctima, que si se marcha de tu hombro ese pájaro que canta, te quedas sin nada, sin territorio y sin ti mismo.

- La poesía es, entonces...
- Mi condena y mi salvación. Un mal y su cura.

- ¿Con cada poema se siente vacío o pleno?
- Si el poema es un logro, alcanzas la totalidad del universo, pero entonces se produce el vacío de volver a empezar. ¡Y eso es tan difícil! ¡Volver a la lucha! Por eso, a veces, un solo verso es más importante que todo un libro.

- Este mundo no parece estar para los poetas.
- Somos bichos raros. Un poeta es un tipo solitario, que va escuchando, no se sabe bien qué, y que tampoco se sabe bien adónde va, porque va prendido del canto.

- Tipos peligrosos...
- Mucho. Somos un mal ejemplo, pero yo sólo puedo ser poeta pero cuando se es poeta de verdad, se es todas las cosas. El poeta organiza el caos, da sentido al absurdo de la existencia.

- ¿En su carné se leyó alguna vez de profesión: poeta?
- Jamás, porque para el sistema eso es algo inconcebible.- Está fuera del sistema...- Totalmente. Soy un outsider.

- ¿Y eso le agrada?
- A veces sí, a veces no. En ocasiones me constituyo en el enemigo máximo de mi propia existencia. El cansancio de verte todos los días en el espejo, el tener que cambiarte todos los días de ropa... Lo cotidiano mata, poco a poco, lentamente.

- Nuestra sociedad se mira poco al espejo...
- Sí, porque nos tenemos miedo. Empezamos a detestarnos porque eso buscamos la compañía, sobre todo la del televisor.

- Cuando se le ve caminando por las calles de Vigo, alguien puede pensar que está matando el tiempo...
- ¡Pero si estoy trabajando! Mi marcha es una marcha poética. Voy al encuentro de una guirnalda o de un poema, y si no me lo da la realidad, entonces la sueño y la transformo.

- Usted está en el mundo y al tiempo fuera de él.
- Fuera y dentro. En el mundo pero sólo en aquellas cosas esenciales, las que me alimentan. Por eso me siento extraño en este desierto emocional, donde la palabra fue raptada. La palabra alma, la palabra espíritu... ¡tan mal utilizadas!

- Malos tiempos para la palabra.
- Vivimos en el mundo de la pasarela, de los objetos. La gente acude a los grandes almacenes como si fuesen catedrales. Nunca tuvimos tanto y nunca tuvimos tan poco.

- ¿Se siente un bicho raro?
- En realidad, yo encuentro raros a los otros, a todos.

- ¿Dónde está la inspiración?
- Las palabras están sonando en una realidad escondida. Yo voy al encuentro de las musas, que pueden ser una cosa humilde, una flor, cualquier espacio inundado de emoción. El mundo esencial está detrás de los muros de la realidad. Vivimos rodeado de contenciones, de fronteras, siempre represivas. Hay que ver más allá. Tus ojos tienen que alcanzar la perspectiva de la longitud de la naturaleza. El hombre del desierto tiene la mirada más larga y profunda porque vive en un espacio libre. Su mirada es más rica. Nosotros vivimos en un territorio marcado por paredes, fronteras... Nuestra mirada es pobre.

- Defiende el valor de la inocencia.
- Quien conserva la inocencia vive en un estado poético. La inocencia no es idiotez ni culpabilidad; es permanecer en un estado especial: ser capaz de sorprenderte, como un recién nacido que está descubriendo el mundo. La inocencia es la mirada de ese niño que te está preguntando con los ojos. La inocencia es Hölderlin.

- ¿Y la libertad?
- Esa palabra está tan manoseada que me niego a pronunciarla. ¡Ser libre, libre, libre...! Pufff

- ¿Prefiere la palabra soledad?
- La soledad sólo tiene sentido si es para hacer algo. Sin embargo, la otra soledad ni bajo un techo se soporta.

- ¿Y el silencio?
- Ahora todo es ruido, y la poesía es silencio, cadencia, melodía, música... tu propio hálito.

- En un mundo tan hipertecnologizado, ¿es el último artesano?
- Sí, el arte-sano, el arte de la salud.

- Disfrutó en Madrid de éxito y bienestar material, pero un día decidió renunciar a todo...
- Lo abandoné todo. Decidí salir de ese mundo, de ese desierto emocional y penetrar en la esencia de las cosas, en busca del poema y la sinfonía. Así que regresé. Y el lugar más parecido a mi idea infantil de Galicia es Vigo, y aquí estoy. La poesía exige una renuncia total. Yo he dejado todo por esto, pero esto es mucho más placentero y digno. Decidí perder para ganar. Soy un romántico. Ya lo escribí: “Todas las tardes paseo mi derrota por las calles de Vigo, alguna vez me paro en la orilla y espero algún barco”.

- ¿Jamás se ha arrepentido?
- Nunca. Vigo es la luz y yo vine en su búsqueda. La luz, no el sol... ¡La luz!

- Vigo, una ciudad industrial y caótica, no parece poética...
- Pues yo he encontrado aquí la poesía. En mis paseos he descubierto un tránsito poético.

- ¿Es útil la poesía?
- El sentimiento de lo útil y de lo inútil es moralista. Lo más inútil es verdaderamente lo bello.

- Por eso renunció a la poesía social, reivindicativa...
- Me parecía un discurso coyuntural, crónica periodística. Aquello era kármico.

- ¿Con qué está comprometido?
- Con mi poesía. En eso soy egoísta. Busco un poema de hoy que sirva para mañana, aunque las futuras generaciones pueden rachar con todo, porque “lo que ayer fueron grandes verdades, hoy están puestas en duda, no obstante las mareas se precipitan, no hay nada, pues, de lo que fuimos que nos pertenezca”. Lo único que nos pertenece es la tradición; el pasado es hemeroteca.

- ¿Cree en la perfección?
- Para ser poeta hay que sentirse incómodo. En una ocasión, el Papa viendo una obra de Miguel Ángel le reprendió. “Todo está tan bien organizado, pero ese ángel, ese de ahí, ese angel que ha pintado se va...” Miguel Ángel le respondió: “Pues ese ángel es el que más me gusta”. La perfección excesiva es academia. A veces los errores te enseñan. Hay que reivindicar el derecho a equivocarse. En el error sobreviene el acontecimiento y ahí surge el poema.

- Hay quien le reprocha que su trabajo poético es corto.
- Están equivocados. Son gente que defiende la abundancia, el llenar las neveras por si mañana hubiera guerra. Un poema surge de vez en cuando... ¡De vez en cuando! Aquí hay mucho libro inútil que no vale para nada.

- ¿Está orgulloso de toda si obra?
- Si dijera eso, sería un imbécil. Hay cosas que pongo en duda.

- Su poesía es un canto.
- Está hecha para ser escuchada. La imprenta es un fenómeno de nuestro tiempo; la poesía, anterior. El pueblo necesita oración, canto, palabra y silencio.

- Reivindica a los jóvenes...
- Sí, debemos salvarlos para salvarnos.

- ¿Se puede mentir en poesía?
- Nunca, a lo sumo imaginar. La poesía es la verdad mas profunda del espíritu, pero se encuentra muy oculta y necesita ser cantada. Por eso a la poesía no debe puntuarse ni ponérsele comas. Es un canto libre.

- Es un creador de palabras.
- Yo no domino el diccionario. Me repugna. Así que cuando me falla una palabra, la invento. La clave es que esa palabra permanezca, que sea acogida como una aportación a un lenguaje que yo trato de enriquecer, pero no de forma caprichosa; debo encontrar una pieza que encaje en el puzzle. Por ejemplo, cuando canto “Ómniva, Ómniva, Ómniva”.

- Detesta las fronteras.
- Yo tengo un poema que dice: “Dejad que el trigo crezca en las fronteras, porque una flor no puede ser hermosa si no dejáis que el trigo crezca en las fronteras”. La frontera es la cosa más ilegal que hay en el mundo. Es repartirlo, cuartearlo. La infancia es la patria y lo demás, una añadidura.

- Usted ha dicho: “No puedo soportar a los poetas y a los pintores de domingo”.
- La poesía es una actitud permanente. No se puede salir de una clase y escribir un poema, porque eso es caer en la deformación, en el culturalismo más falso. La cultura es sólo un punto de partida. A partir de ahí debemos seguir en la búsqueda de algo superior. Por eso no me gusta la poesía ni la pintura académicas; me gusta el arte de creación. No creo en los poetas de horas libres. El poeta lo es en todo instante. El poema tiene que ser coherente con tu actitud vital; lo que escribes, tienes que vivirlo.

- ¿Se siente un provocador? ¿Cree que los demás lo ven así?
- Me siento indiferente hacia los demás, ni me provocan; al contrario, de vez en cuando los amo.

- ¿Ha sentido odio o envidia?
- Eso sería una carga insoportable, y yo soy muy vago y débil. El rencor es el arma del fracaso más absoluto.

- ¿Cómo encaja en el mundo intelectual y cultural?
- ¡Pero si yo no ando con nadie! No me interesa mucho, porque se repite. No me divierte, no me suena al oído.

- La mujer es otro de sus grandes temas.
- La mujer es un misterio, el eco de tus propias cosas, de la naturaleza. Haber tenido a un individuo como yo dentro de un vientre... supongo que habrían deseado expulsarme urgentemente. Nunca he entendido a las mujeres, sólo las he sospechado.

- ¿Cree que le comprenden?
- Pues por alguna, sí. Alguna tan rara como yo.

- Usted es un gran cortejador.
- Me gusta seducir, como divertimento. Es algo hipnotizante.

- ¿La poesía sabe?
- La poesía se mastica. Cuando escribo, me huele el paisaje.

- ¿Y duele?
- Claro que duele. El dolor es la tendencia a la derrota.

- ¿Lo peor es repetirse?
- Una cosa es hacer poemas repetidos, y otra tener una poética. Cuando tienes una poética siempre estás haciendo el mismo poema, con variaciones.

- La muerte es un tema que esquiva.
- Porque es el fin de todas las cosas. Prefiero la vida y que la muerte me sorprenda cuando le dé la gana.

- ¿Es eso cobardía?
- Sí. Soy terriblemente miedoso.

- Por eso no habla de la noche.
- He soportado la noche con maquillaje. La noche es una mentira literaria. Yo anhelo el sol, la esperanza... ¡la luz! Hasta la palabra es bonita.

- ¿Y qué espera?
- Nada, yo sigo caminando al encuentro de esas cosas que la gente no percibe y pisa.

- Cuándo recita su poesía, ¿qué siente?
- Estoy unos segundos en lo divino.

-¿ Y cómo compone?
- Yo vivo la aventura del poema en mi cabeza. Lo escucho, lo compongo y cuando está acabado y memorizado lo paso al papel, lo convierto en signos.

- Entonces en su cabeza hay poemas por salir...
-Algunos, y ahora estoy luchando con ellos. Ahí están, dando vueltas. Hasta que salen, hay que dejarlos en paz, pero siempre muy alerta.

- ¿Y desecha?
- Rechazo todo lo que me suena a cotidianeidad, a tópico. No soporto la obviedad. La poesía tiene que trasladar el lenguaje, darle una aristocracia. Para eso está la prosa. ¡Que hagan prosa ellos! ¡Son prosaicos!

- ¿La poesía puede abandonar al poeta?
- Eso ya le pasó al prodigioso Rimbaud. Cuando la poesía te abandona, si el canto te deja... ¡es terrible! Es la desolación. Si eso pasa, se acabó la aventura.

- ¿Necesita ser entendido?
- No. Yo busco la gente entrañable, humilde; que recibe el poema aunque no lo entienda; que está sin estrenar; que tiene capacidad para emocionarse. Ahí encuentro una proximidad de espíritu. Porque el que está contaminado por la cultura es insoportable. ¡Es un pedante! ¡Un verborraico! Sufre de incontinencia verbal. La demagogia es nauseabunda. El cultismo, no; la cultura, sí.

Paseo mi derrota por las calles

Reportaje de Uxía Blanco para El País...
Carlos Oroza (Viveiro, Lugo, 1933) no tiene teléfono. Nadie sabe donde vive y si tienes suerte te lo encuentras por la calle. Hoy es un día de esos y escucho sus reflexiones mientras recorremos la zona histórica. "Nos han hurtado el horizonte. El único mirador que había en la parte vieja, se lo han cargado con un edificio como un catafalco, un paño negro y no hay nadie que proteste, sólo nosotros, cuatro chalados y no les importa. Hasta les decoramos. Propongo gente disfrazada de arquitectos y políticos, como guiñoles y bajarlos con cuerdas por la rampa negra que ha trocado la visión del mar por el acceso al consumismo de siempre".

Descubrí a Carlos en los años 80, subido a un tabladillo en el Instituto de Formación Profesional. Oroza, vestido de negro riguroso, expandía incienso paseándose, torero, ante la expectación general y comenzó la liturgia del chamán de la tribu: "Y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca/ y era Poe Poe Poe..."

Oroza cuenta ahora: "Todas las tardes, por las calles de Vigo paseo mi derrota. Alguna vez me detengo en la orilla y espero la llegada de un barco". Pero a este poeta refugiado en el silencio los jóvenes le vitorearon en el Madrid de los años 60 y cuando le sacaban a hombros después de sus estruendosos recitales coreándole "¡torero! torero!"

Fueron los años en que Oroza fundó, con Víctor Lizárraga y Victoria Paniagua, la revista Tropos, años en los que formó parte del movimiento beatnik y participó en infinitos recitales poético-jazzísticos que se convierten en acontecimientos de primer orden como el día que actuó con Nico, la ex de Velvet Underground, a quien Lou Red llevaba como emblema. El poeta que sólo escribe en castellano, considera el mayor éxito de su vida el recital que ofreció en el Palau de Barcelona dentro del Encuentro Internacional de Poetas en el año que fue Capital de la Cultura Europea.

1975 se presentó cargado de contradicciones en la vida de Carlos Oroza: multipremiado internacionalmente y a punto de ser linchado en Pontevedra. Le concedieron el Premio Internacional de Poesía Underground del movimiento rock-sinfónico de Nueva York. El Premio Bit y la revista Poetry, le reconocieron como uno de los exponentes de la revolución poética en la antología Beat.

Ese mismo año tan lleno de historia sonaban vientos enrarecidos y el Teatro Malvar de Pontevedra fue testigo del intento de linchamiento del orador tras recitar el poema más antifranquista que se haya escrito jamás. Recuerda Carlos cómo dos de los organizadores le salvaron de la chusma haciéndose pasar por policías secretas y llevándole, entre insultos, detenido.

Oroza sintió la necesidad del color húmedo del océano de Galicia y regresó en 1985. Publicó más tarde dos libros, En el Norte hay un mar que es más alto que el cielo y Una Porción de tierra gris del norte. Pero los libros de Oroza son tan difíciles de encontrar como él mismo y, cuando escucha que los amigos nos los robamos unos a otros de las estanterías de nuestras bibliotecas, él se ríe complacido. "Mi poesía es oral. La palabra siempre en voz alta. Lo demás es signo", dice. Hace apenas un mes Oroza recibió el premio Laxeiro, nos regaló un poema inédito y aclaró por qué no pone comas en sus textos: "Estoy contra el sistema gramatical, ¡tanto tonto ilustrado! No pongo comas porque se paraliza la acción de la palabra".

Oroza concibe la poesía como un medio de investigación. Es un pensador interesado en la realidad que nos ha tocado vivir porque "la esencia de Galicia está en la respiración de la tierra". "No me gustan las banderas, los nacionalismos son limitadores".

Camina despacio el poeta. En el barrio de San Paio, donde la fiebre constructora no deja resquicio para plantar un árbol, observa: "Las ventanas de los edificios miden 50 centímetros de ancho para que no se tiren las personas de la desesperación de vivir allí. Nos han robado el paisaje. Nos han colocado en el centro de su desierto emocional".

La religión, la política internacional son objeto de su crítica. "El pueblo está huérfano de dioses y los sustitutos son peores: Berlusconi por ejemplo. Compáralo con la catedral de Milán, con Rafael, Tintoretto, Da Vinci. El pueblo italiano es de opereta y lo peor es que esto va a traer a Austria detrás".

Un sentimiento ingrávido entre Lamazares y Oroza

Magnífico reportaje de Amaia Mauleon...

Si te vislumbran huye
si pares una serpiente átala a la
cintura.
En el territorio que ocupa
el instinto si te encuentras
Si
se produce el accidente
Si te diviertes danza
Pero no limpies los pies
La emoción que procuran las palabras.

Carlos Oroza acaricia las palabras con su voz curtida en años y en sabores. Antón Lamazares las hace suyasy las tamiza a través del cartón. Del ejercicio nace un libro, una obra de artesobre papel que encierra, ante todo, el sentimiento de amistad que les une.

"Un sentimiento ingrávido recorre el ambiente" es el título de esta obra, prologada por César Antonio Molina, de la que la editorial Raíña Lupa ha editado 75 ejemplares y que ayer presentó en el Museo de Arte Contemporánea de Vigo (MARCO) con la presencia de ambos autores. Además, la galería viguesa DUA2 presenta hasta el 20 de octubre una exposición con las litografías de Lamazares, además de dibujos preparativos de estas piezas, y litografías de otros libros del pintor lalinense.

Las obras son sobre papel y cartón, ya que Lamazares huye desde siempre del lienzo.
Lamazares, que reside desde hace tres años en Berlín, explica que en su proceso de creación "siempre están primero los poemas, luego llega la pintura". Tanto valor otorga a las palabras que incluso muchas de sus pinturas "parecen caligrafías, graffittis...".

La admiración entre ambos artistas es mutua. Lamazares confiesa sentir "devoción" por Carlos, al que conoce desde una noche de 1972, y Oroza le devuelve todo ese cariño en nuevos versos. "Alcanzar el milagro de la creación es difícil; Lamazares coquetea demasiado con él y a veces lo roza", alaba el poeta. "Somos amigos desde hace muchos años y esta era una de tantas maneras de estar juntos; en las páginas de un libro", aseguran.

El prestigioso pintor refleja los conceptos de los poemas de Oroza, como el de `casa´ o el de `escudos que coronan sobre Castilla´ "de una manera primaria". Sin embargo, Oroza aclara que no es aceptable hablar de surrealismo; "está al margen de ello".

El libro es una pieza "para verdaderos amantes del libro". Oroza lamenta que "en Galicia no hay mucha tradición bibliófila", un error ya que "la pobreza es una casa sin libros".

La obra- "un canto al amor, que es el universo, que es una actitud ante la vida", según describen los autores- viajará próximamente a la Feria del Libro de Frankfurt, al Centro Pompidou de París, a la feria del grabado madrileña Estampa y a la feria de libros de artista de Nueva York.

O mellor / El mejor rapsoda de europa

Estracto publicado en el diario "El País" el 16/02/2007 y escrito por MANUEL RIVAS LUCES, bajo el título "Os preferidos das deusas"
En canto aos vivos, e falando dos preferidos das deusas, qué é de Carlos Oroza?

Manuel Forcadela, o seu grande amigo, dedicoulle un poema que ten ese ton murguiano de admirado e pícaro reproche: Apúntaste o primeiro a ter trato coas deusas / e logo cando partes xa cansas se retiran / sen folgos de atender outros cantores. E remata dicindo: Por qué, Carlos Oroza? Por qué, bandido errante?.

Para non poñerme enciclopédico, vou situar a Carlos Oroza co retrato telegráfico que del fai Carlos Tena e que eu apaño nun lugar estraño, como debe ser. O sitio Corriente Roja. Escribe Tena: "Carlos Oroza, poeta mágico, gallego, único y genial, es sin duda el mejor rapsoda que existe en Europa. Sus recitales a mitad de la década del sesenta eran tan imponentes que, al finalizar su intervención, salía del escenario como un torero, a hombros de los estudiantes. Posee un lenguaje de una originalidad sin medida, el carisma del océano. Oroza es como una ola gigante, profunda y azul, de consecuencias imprevisibles, donde puedes naufragar para siempre o ser arrojado a las playas más dulces del globo".

A maior honra de Carlos Oroza, non moi amigo do paseíllo taurino nin coleccionista de tardes de gloria, hai que dicir que non sempre saíu dos recitais a ombros de estudiantes. Mesmo estivo a piques de saír linchado. Ocorreu no 1975, no Teatro Malvar, en Pontevedra, nun acto cultural convocado polo Casino. Aínda vivía Franco, aínda tiña pulso para asinar penas de morte. E tocoulle recitar a Carlos Oroza. Aló vai el, atreveuse con Se prohibe el paso. Ía contra o chamado Desfile de la Victoria. Penso que é o mellor poema antifranquista que coñezo.

EN ESTE LUGAR SE CELEBRA EL CRIMEN CADA AÑO...
Un grupo de brutáns foi a por el. Queríano matar. Entón dous amigos, os irmáns Manolo e Ánxel Vázquez de la Cruz, tiveron o reflexo de acudiren ao escenario e presentarse como policías da secreta. Levárono detido. Dando voces. Arrastro. Así, como nunha comedia de Ernst Lubitsch salvouse Carlos Oroza.

Contan que o outro día pasou a visitar unha exposición polo MARCO de Vigo (o espazo artístico que mellor marcha en Galicia). Parouse un intre diante dunha placa onde se di que o Museo foi inaugurado polo Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón. E Carlos Oroza fixo de pasada unha pequena observación: "Non é certo, inaugureino eu". E é certo. Inaugurouno el. Os que asistiron, non esquecerán endexamais o seu recital.

Hai tempo que non vexo a Oroza, mais podo oír os seus pasos como se o poeta underground, o noso Allen Ginsberg, andara por riba de nós, pisando nas madeiras no sobrado do ceo. Cito a Ginsberg, o autor do Ouveo, como referencia histórica, pero Carlos Oroza (nado en Viveiro, en 1933) dálle mil voltas como bardo recitador. Entre os episodios pouco coñecidos da súa vida lendaria, está o paso do poeta por Nova York. Ficou como un feitizo oral gravado na memoria dos americanos que tiveron a sorte de escoitalo. A igual que fixera coa illa de Ibiza co poema Malú, fixo levitar Greenwich Village co poema América.

Y América ya no recibía calor. América

estaba crucificada

Y no había conseguido avanzar ni un

milímetro tan solo


Unha das súas últimas presenzas foi no Festival Internacional de Poesía, no Palau da Música de Barcelona, en maio de 2004. Alí compartiu escenario con poetas de América, Asia e Europa. Entre os españois, Carlos Edmundo de Ory e Leopoldo María Panero. Todo o morbo poético estaba concentrado, claro, neste último. Cumpriu a expectativa. De entrada, Panero exclamou: "¡No sé a qué he venido!". Grandes aplausos. Mais cando comezou a recitar o autor de Una porción de tierra gris del norte o Palau enteiro ficou en penumbra e silencio para escoitar os fósforos na boca de Carlos Oroza. Velaí están as crónicas: "Maestro de la oralidad, anoche se llevó los mayores aplausos, por la belleza de sus imágenes poéticas y por su magistral y a la vez austero recitado".
Pasou necesidades. Fame. Nunca se queixou nin lle dedicou a adversidade persoal a atención dun verso. Puxéronlle o seu nome a un instituto de Pontevedra. O Carlos Oroza ten unha magnífica escola de hostalería: a Vida, que é unha cachonda. Na colección Tambo (Deputación), dirixida por Luis Rei Núñez, publicaron a poesía (case) completa co título En el norte hay un mar que es más alto que el cielo. Dedicáronlle un programa en Por amor á arte, na TVG, realizado a peito descuberto por Antón López, unha xoia de video-creación que só puideron ver, pola hora, os somnámbulos saídos do Bar das Almas Perdidas. Segue a practicar por Vigo o paseo ás ceibas, o walkscape, como Tristan Tzara por Zurich. El escribe graffitis no ar. Un día dixo: "Non hai razóns para suicidarse, pero tampouco para seguir vivindo". El anda. E constrúe os poemas coa enerxía alternativa dese andar ceibo. Non coñezo auto-poética comparábel á enunciada por Carlos Oroza nunha frase puída e precisa como unha semente: "Las palabras sueñan que las nombro". Oroza, insobornábel poeta. Por iso quéreno as palabras. E as deusas.

Carlos Oroza en el Festival de Barcelona

Artículo de Jorge lamas para La Voz de Galicia...

Tras su primera intervención, y cuando los más de mil espectadores que llenaban el Palau de la Música de Barcelona creían concluido su recital, Carlos Oroza, pleno de confianza y seguro del impacto de sus poderosas palabras, se giró y reinició su ataque oral: «Yo os ofrezco una porción de tierra gris del Norte, en cuyo nombre he de darme.....». El aplauso lo inundó todo. La batalla lírica estaba ganada por el poeta.


Tan sólo un mes antes había aceptado la invitación para participar en la vigésima edición del Festival Internacional de Poesía de Barcelona, una de las citas más prestigiosas de la lírica mundial y que, en esta ocasión, también contaba con la presencia de Josep Ramón Roig, la sueca Eva Runefelt, Sebastián Alzamora, el indonesio W. S. Rendra, Carlos Edmundo de Ory, Perehauma, Leopoldo María Panero y la norteamericana Anne Waldman.


«Performance»
Todos los poetas invitados se comprometían a realizar un recital individual y el colectivo en el Palau de la Música. Carlos Oroza acudió a Barcelona con el artista vigués Carlos Vilas Bugallo. Ambos ofrecieron una curiosa performance en la plaza de San Felipe Neri en torno al poema Cabalum . Carlos Vilas Bugallo quiso arropar al poeta con una instalación en la que se resaltaban las calidades góticas de la plaza. Las doradas telas y la ausencia de contaminación acústica en la plaza, creó el ambiente necesario para la palabra del poeta recorriera con comodidad aquel rincón barcelonés.

Claro que fue en el Palau donde el verso de Oroza atacó con mayor gusto la sensibilidad del espectador. Y el público supo agradecérselo con los mayores aplausos de la noche, tal como recogieron al día siguiente varios periódicos catalanes.


«Pero en algunos momentos se estableció una auténtica comunicación entre rapsodas y oyentes, como en el caso del gallego Carlos Oroza, un hombre que posee el don de la poesía», decía al día siguiente la crónica de La Vanguardia . Sin embargo, la firmante de la crónica situaba a Oroza en un voluntario aislamiento en la Costa da Morte, cuando su aislamiento está ubicado en las calles de la ciudad de Vigo, que gasta con suma insistencia todos los días.


El alquimista
En el periódico nacionalista Avui tampoco se olvidaron de que Carlos Oroza fue el más ovacionado_incluso, algunos espectadores le llamaron torero_de la irrepetible velada del Palau: «El poeta más aclamado de la noche fue Carlos Oroza, que publica poco porque cree sobre todo en la oralidad, pero que cuando recita paraliza al público en sus butacas. Y de que manera», se podía leer en el ejemplar del Avui del día siguiente.
El propio director del festival, Gabriel Planella decía de Carlos Oroza, en la web oficial, que es el gran poeta alquimista de la Península.

El punto excéntrico del festival lo puso Leopoldo María Panero, que ocupó el doble de tiempo que el resto de los poetas participantes y tuvo que ser ayudado a salir del escenario por el propio director del festival.


Barcelona Poesía - La Vanguardia



Entre otras cosas, Rosa María Piñol realiza una estupenda crónica del vigésimo Festival Internacional de Poesia de Barcelona, en la edición de LA VANGUARDIA del viernes 28 de Mayo de 2004, del que seleccionamos la parte dedicada a Carlos:




Carlos Oroza es un nombre legendario en los círculos literarios. Pese a su voluntario aislamiento en la Costa da Morte, tiene una gran cantidad de seguidores. Maestro de la oralidad, anoche se llevó los mayores aplausos, por la belleza de sus imágenes poéticas y por su magistral y a la vez austero recitado: Las palabras sueñan que las nombro”, dijo un momento dado, y su palabra conectó con los espectadores. Su obra, también muy relacionada con la naturaleza, es la de “un poeta nórdico que codicia lo lejano, la luz. No sólo la luz del sol, sino también la luz del pensamiento...”. [1]




[1] EscuelaDeLetras.com/ActualidadLiteraria

Antología poética en Madrid

Artículo de Isabel Bugallal para la Voz de Galicia...

Oroza disculpa a Umbral. «Tenía un compromiso anterior», dice. «Era el poeta maldido del Café Gijón, el bohemio de los sesenta, el hombre que se levantó contra la Guerra del Vietnam, contra los libros cortos y contra las progres con braga de esparto», saluda Umbral a su viejo amigo: «Tenía un perfil de César Vallejo y otro de Dante Alighieri. Hoy ya sabemos que, con su poesía palabrista y única, ha quedado como un mito escapadizo del 68».

Oroza mantiene hoy ese doble perfil y su figura sigue siendo casi la misma. Apenas hay huella del tiempo y del alcohol. Viste sobria y elegantemente _chaqueta sastre marino, camisa rallada, pantalón gris y botines negros de cordones. Habla con una mezcla de naturalidad y timidez, pero quizá lo suyo sea pura indolencia, aunque Umbral haya recordado su faceta de «ácrata malicioso e inspirado» de cuando el café «era su trinchera» y «vivía solo, dormía en un lecho de periódicos crujientes» y paseaba por la Gran Vía sus poemas.

Sigue solo y ajeno a los últimos signos del consumismo, aunque comparte una casa de dos plantas en las afueras de Vigo con un pintor. Dice que vive como un poeta y en cada recital le demandan aún su mítico «Malú», que muchos saben de memoria. ¿Quién va a sus recitales?: «Gente marginal, gente del rock y toda esa historia, que no lee habitualmente poesía». ¿Vota?: «Creo en el mundo como un paraíso, no como un sacrificio». ¿Es un incordio tener que promocinarse?: «Me siento como un mono en una jaula».
«Es un anticlásico», según Umbral, «un gran poeta que se salvó de la poesía oficial. Y luego está su prodigiosa manera de decir los versos». Oroza «es el único que ha devuelto la poesía a su origen sagrado y violento de la creación, de blasfemia, de luz sonora y querulante, de salmodia macho y palabra suelta, sola, perdida, reflexiva. Otra vez un rapsoda, un aeda, pero haciendo astillas la lira griega».